REDESCUBRIR EL EJEMPLO

Confucio
De nuevo, parece que el ejemplo personal vuelve a estar de moda. Muchos son los pedagogos, directivos, expertos en el mundo de las organizaciones, que vuelven a preguntarse acerca del testimonio, de la coherencia, de las personas que influyen positivamente en otras, de los que ayudan a otros a crecer.
Como educadores scouts, tenemos un reto apasionante con nuestros educandos: ser un ejemplo, un modelo que puede ser seguido por otros. Cada momento de nuestra actividad educativa puede suponer una oportunidad para ser referentes vivos de los valores en que creemos:
a) Ante un plato de comida, en un campamento, ser los primeros en terminar y comérnoslo todo, sin remilgos o exquisiteces.
b) Ante una dificultad o un problema, no mirar atrás y capear las dificultades con optimismo, sin recrearnos en los culpables o dolernos por el esfuerzo que nos espera.
c) Hablando claramente y al corazón de nuestros educandos de nuestras experiencias, nuestras vivencias, y las dificultades que hemos tenido para superarlas, y la satisfacción por haberlo hecho.
No se entiende, por tanto, a tantos scouters que, mientras hablan a sus chicos de los males del tabaco, fuman a escondidas en los campamentos; scouters remolones, mal hablados, o, sencillamente, que no viven aquello que predican. ¿Os imagináis al tutor de una planta que se va torciendo al compás del tallo al que –supuestamente- guía? Siguiendo con el símil, la flojera, el “pensamiento débil”, el adaptarse a la plantita que crece torcida, son conductas nunca han dado fruto, y han hecho fracasar el futuro de muchos niños y jóvenes.
La ACTITUD, palabra mágica, es aquí, de nuevo, la clave de nuestra vida como educadores: El mundo scout está necesitado de referentes claros, educadores que no se vengan abajo, y sean verdadero ejemplo de lo que un día prometieron solemnemente. Y eso solo lo podemos encontrar con una buena formación, una formación scout que esté en manos de personas, no ya que “se crean” el mensaje, en esa desafortunada expresión que pone en duda (“se crean”) la verdad que predican, sino que VIVAN el mensaje.
Es difícil ser ejemplo cuando todos van contracorriente. Por eso tiene mérito el salmón, que sube corriente arriba para poner sus huevos, para dar vida. Los salmones no pueden sobrevivir si no se esfuerzan. Algo así debemos ser los educadores, tratando de luchar contra la comodidad o las “tendencias” (¿quién las marca?, ¿quién las controla?). Junto a nosotros, los padres también deben ser ejemplo, los maestros… Todos debemos evitar que la educación de nuestros jóvenes siga en manos de los medios de comunicación, del pan y circo mediático en el que la moral no existe.
¿Qué ejemplos ofrecen los medios de comunicación a nuestros jóvenes? Personajes mediocres que exhiben su mediocridad encerrados en una casa-plató; jóvenes orgullosos de su vacío interior, de su falta de exigencia, de su zafiedad léxica y de sus pocas miras; ¿qué decir de las noticias o curiosidades que salen en pantalla a cualquier hora, sin ningún criterio? ¿Cree alguien con un mínimo criterio que la profusión de escenas violentas, noticias violentas, palabras violentas y conductas violentas en televisión, videojuegos y teléfonos móviles no está causando una herida irreparable en nuestros niños y jóvenes? Sin una restricción horaria de programación, sin un criterio selectivo de contenidos, sin unas coordenadas éticas, la indigencia intelectual y espiritual de los jóvenes nos llevará, dentro de una generación, de regreso a la selva. 
Ayer sábado un grupo de niños agredió a un scout, mientras grababan la escena en sus teléfonos móviles. Esto sucedió en Cáceres, una tranquila capital española. Los niños eran niños absolutamente normales (si nos atenemos a criterios estándares socioeconómicos o familiares). Escenas como esta son permanentes. Quizá los adalides de lo políticamente correcto nos llamen catastrofistas o exagerados, los mismos que defienden el diálogo a ultranza, la laxitud en la disciplina y el todo vale pedagógico. Las críticas nos dan fuerzas para seguir apostando por el reto de poner esperanza y dar ejemplo, y de ofrecer a los jóvenes ejemplos vivos de conducta, ejemplos valientes que saben decir NO.
El mundo scout es uno de los últimos reductos para crear ese ambiente ideal que luego cada niño deberá trasladar a su familia y a su vida. No caigamos en lo mismo que luego criticamos hipócritamente. Seamos ejemplo de una vez por todas. No colguemos la pañoleta hasta el sábado siguiente. Es fácil predicar, lo difícil es predicar con la propia vida.
Carlos Ongallo
Scout University



